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8/4/10

Auntes para utilizar lenguaje no sexista

Deberíamos evitar opciones léxicas que puedan interpretarse como sesgadas, discriminatorias o degradantes al implicar que uno de los sexos es superior al otro. Esta es una sugerencia para todas las administraciones públicas, las empresas y las organizaciones sociales; también para cada persona que esté leyendo este Blog.

A continuación, veamos apuntes y ejemplos de fácil comprensión que pueden ser trasladados a otras expresiones que utilizamos frecuentemente.



USO DE GENÉRICOS REALES

Se designa de forma real tanto a mujeres como a hombres utilizando genéricos.
Expresión sexista: Los alumnos: Los empresarios
Expresión no sexista: El alumnado; El empresariado



USO DE NOMBRES ABSTRACTOS DE ACCIONES O CUALIDADES









Anteponer la palabra “persona” a la expresión sexista.
Se pone la palabra “persona” delante de la particularidad evitando así un trato sexista o discriminatorio

Expresión sexista: Discapacitado; Emprendedor
Expresión no sexista: Persona discapacitada; Persona emprendedora


USO DE LOS DOS GÉNEROS GRAMATICALES

No duplicamos por el hecho de utilizar masculino y femenino, pues duplicar es hacer una copia de otra.
En el caso de aparecer con artículo, este deberá también ponerse en su género correcto

Expresión sexista: Trabajadores; Adjudicatarios: Los Consumidores
Expresión no sexista: Trabajadoras y Trabajadores; Adjudicatarios y Adjudicatarias; Los Consumidores y las Consumidoras


Los nombres con género común no se duplican, aunque deben de aparecer en las formas femenina y masculina los artículos que le acompañan


Expresión sexista: El denunciante; El solicitante; El estudiante
Expresión no sexista: El/la denunciante; El/la solicitante; El/la estudiante


USO DE PRONOMBRES

Conviene evitar el uso de “el, los, aquellos” seguidos del relativo, para ello se puede utilizar quien o quienes.

Expresión sexista:  Será el Juez el que determine
Expresión no sexista: Quien juzgue será quien determine


USO DEL SÍMBOLO @
La @ no es un signo lingüístico, por lo que su uso no es recomendable, aunque es utilizado en muchas ocasiones en publicidad. [Por ejemplo: Estimad@ amig@.... ¡No, por favor!]



APUNTE PARA REFLEXIONAR

El lenguaje es el instrumento que interpreta nuestra vida y es por esa razón por la que tendremos que pensar que esta utilización no es un bien menor.
Nuestra realidad es lingüística por lo que todo aquello que no se nombra no existe.
Usar un lenguaje que ni oculte ni denigre a las mujeres, teniendo en cuenta la perspectiva de género, es englobar a todas las personas y en esta apuesta ganamos todos y todas.



El uso sexista de la lengua es reflejo de una sociedad androcéntrica en la que se valoran las capacidades y funciones de los hombres y se oculta y no reconoce las atribuidas por las mujeres.

Por ejemplo, los documentos que elaboran algunas administraciones públicas son reflejo de lo anteriormente indicado, tomándose como genéricos lo masculino.

Si bien es cierto que, hasta antes de que la mujer ingresara al mundo profesional y laboral, fue invisible a la sociedad como protagonista; hoy en día es impensable la desvalorización de uno de los sexos.



Lenguaje Sexista: "Tenemos la certeza de que esta Guía será de gran utilidad para los servidores públicos..."
Lenguaje No Sexista: "Tenemos la certeza de que esta Guía será de gran utilidad para las personas que laboran en el servicio público..."

"Profesionalizar el trabajo de los empleados de gobierno, para generar..." ¿En cuál tipo de lenguaje se ubica esta expresión? ¿Cuál sería una mejor expresión?

Fuente documental: Manual de Buenas Prácticas “Lenguaje Administrativo con Perspectiva de Género” – Ayuntamiento de Avilés, Asturias, España.
















DECÁLOGO DE USO DEL LENGUAJE NO SEXISTA

El uso no sexista de la lengua es un conjunto de estrategias y procedimientos, simultáneos y complementarios, que permiten incorporar una forma de lenguaje que se convierta en agente activo de la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres.


Todo lo expuesto hasta aquí se puede sintetizar en diez normas básicas que deberían ser atendidas en la redacción de cualquier texto administrativo. Estas son:


1. Corregir el enfoque androcéntrico de las expresiones, buscando un lenguaje igualitario. Un lenguaje no excluyente permite crear referentes femeninos porque visibiliza a las mujeres, nombra correctamente a varones y mujeres, rompe estereotipos y neutraliza los prejuicios sexistas que afectan a unos y a otras.


2. Es compatible el uso de las normas gramaticales y estilísticas con el uso no sexista de la lengua.


3. Evitar el uso de tratamientos de cortesía innecesarios. En el caso de incluirlos, se utilizarán los siguientes: “don y señor” para varones y “doña y señora” para mujeres. Nunca se emplearán nombramientos que impliquen relaciones de dependencia o subordinación o que aludan al estado civil.


4. El uso innecesario o abusivo del masculino genérico es un obstáculo a la igualdad real entre hombres y mujeres porque oculta a las mujeres y produce ambigüedad. Se evitará su utilización en textos y documentos.


5. Para sustituir el masculino genérico se emplearán términos genéricos colectivos, abstractos o vocablos no marcados, perífrasis o metonimias. Cuando no produce ambigüedad, se puede omitir la referencia directa o bien utilizar infinitivos o pronombres.


6. Se utilizarán, siempre que sea posible, las denominaciones de cargos, profesiones y titulaciones en femenino, mediante el morfema de género y/o el artículo. Cuando su uso se haga en plural, se evitará la utilización del genérico masculino.


7. En los casos en los que el texto se refiera a quien posee la titularidad de una entidad, área o institución, el lenguaje se adecuará al masculino o al femenino en función de si se trata de un hombre o una mujer. Es importante recordar que el español tiene marca de género por lo que los cargos ocupados por mujeres deben recogerse en femenino.


8. Los documentos administrativos deben dirigirse a la ciudadanía con fórmulas que nombren específicamente a las mujeres cuando se conoce su sexo. Cuando se desconoce quien será la persona destinataria, se usarán fórmulas que engloben a ambos sexos, evitando el uso del masculino genérico.


9. El uso de dobletes [Por ejemplo: Magistrado/a] mediante barras queda limitado a los formularios de carácter abierto y a determinados encabezamientos, no utilizándose en ningún caso en otro tipo de redactados.


10. No debe utilizarse, en ningún documento, la arroba @, porque no es un signo lingüístico, y no permite su lectura.

Fuente: Instituto Andaluz de la Mujer

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