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30/1/11

Sobre las Transformaciones necesarias en Administraciones Públicas

La necesidad de mejorar la gestión del Estado aumenta en la medida que este asume su responsabilidad de atender las grandes demandas sociales insatisfechas. Para ello, el aparato estatal debe ser capaz de facilitar el crecimiento económico y de garantizar los servicios que requiere la ciudadanía. Cuando esto no sucede, hay impedimentos para la solución de la pobreza y las desigualdades económicas y sociales, lo que pone en cuestionamiento y hace vulnerable el sistema democrático.


Consecuentemente, desde hace varias décadas, se han desarrollado e implementado diversas propuestas, proyectos o planes de modernización en la Administración Pública, en países miembros de la OCDE como Estados Unidos. México. Francia. Nueva Zelanda, entre otros.

Para México, no ha sido fácil lograr un cambio hacia el desarrollo democrático en el país, ya que en los últimos años ha intentado implementar diversas reformas de Administración Pública que a pesar de haber dejado su huella en la forma de ser del Estado y de la sociedad del país, aún no ha logrado concretar un modelo de gestión gubernamental indicado que eficiente el servicio y la respuesta a todas las exigencias de la Sociedad.

Esto se ha visto también en las administraciones públicas estatales y municipales.

Se requiere de una Transformación profunda de las Administraciones Públicas para modificar las actitudes de los funcionarios, los empleados, los procedimientos, las estructuras y las normas. Implica en lo administrativo, nuevas formas de diseñar, aplicar y evaluar las políticas públicas, en donde los ciudadanos participen en los asuntos públicos exponiendo sus necesidades y carencias.

En lo económico, se debe buscar disminuir los costos y maximizar los beneficios. Por lo tanto, el Ejecutivo en cada ámbito gubernamental, debe actuar con firmeza, convicción y creatividad para transformar la administración pública en una entidad eficiente, profesional y de calidad.

En este contexto, creemos que deben considerarse las siguientes líneas de acción
■Sana separación entre Administración Pública y Política.

■Participación ciudadana en el desarrollo socioeconómico, organizada desde sus ámbitos vecinales y de sectores de actividad.

■Creación y aplicación de una estrategia administrativa clara e integral para el desarrollo v evolución de la gestión pública.

■Asegurar la cabal aplicación del Plan de Desarrollo y la vinculación Plan-Presupuesto.

■Desarrollo real del capital humano en el servicio público.

■Instituir el Servicio Profesional de Carrera, en donde no exista, referido a puestos directivos. Ver aquí proyecto de Haaz para Sonora

■Promoción de una cultura de liderazgo transformador en los ámbitos directivos.

■Desarrollar mecanismos de comunicación e información que hagan de la Administración Pública una estructura transparente donde el secreto sea la excepción y no la regla, y estimular estrategias orientadas hacia una mayor participación ciudadana en los procesos decisorios de la administración.

Más aún, es indispensable tener siempre presente que las transformaciones a fondo requieren de personal competente. De otra suerte, todo queda en buenas intenciones que no se llevan a cabo.

Esto implica la necesidad de hacer ajustes en quienes estén ocupando cargos que no corresponden a sus verdaderas capacidades.

Además, debería considerarse que una de las bases necesarias de la transformación de una Administración Pública, es la actualización de los conocimientos y el cambio de actitudes de los servidores públicos.

Si no dispone de un padrón actualizado del grado de profesionalización y de especialización de cada uno de sus empleados, resultará muy difícil, primero, ubicar a cada empleado en el lugar donde más rendimiento genere y segundo, entregarle la capacitación específica para que mejore los resultados del área bajo su responsabilidad.

Así que, un primer paso es: elaborar una encuesta detallada sobre la profesionalización, capacitación y especialidades de cada empleado estatal.

Un segundo paso es: ubicar a cada empleado en el lugar donde sea más útil su experiencia y su capacitación

Un tercer paso sería entonces: Elaborar para cada segmento o grupo de empleados, un programa de capacitación y actualización de conocimientos y prácticas operativas, que los convierta en especialistas de nivel nacional y

El cuarto paso sería, configurar un programa de capacitación a cuando menos 3 años que defina cursos, instructores, calendarios y costos anuales.

Esto lo pueden elaborar las áreas de Recursos Humanos, pero desafortunadamente tienen sus tiempos saturados por su operación cotidiana, por lo que resulta aconsejable contratar un despacho de especialistas y conocedores de la gestión pública respectiva, con lo que se aseguraría tener oportunamente este proyecto y echarlo a andar lo más pronto posible.

Finalmente, también debe abordarse a fondo la dimensión ética del directivo público y político, que resulta aún más fundamental, si cabe, que en el ámbito privado, ya que la concepción democrática de la Administración por y para servir a la sociedad implica una serie de exigencias tanto desde la sociedad como desde el ámbito individual (obligaciones y requisitos), hacia las personas que encarnan los puestos directivos dentro de la Administración y la política.

Esto es más allá de los tratamientos tradicionales al fomento de la ética, conducta y valores. Se necesitan acciones más eficaces a fin de asegurar que se cuente con personal honesto y capaz de denunciar cualquier falta de integridad que observen.


calidad@ahaazd.com

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